Glas no es Lula, pero mina al Gobierno

¡A lo Lula da Silva!


El correísmo reeditó en Ecuador la estrategia que utilizó el Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, en 2019. Ese año, pero en noviembre, Lula dejó la prisión en la que cumplía una condena de ocho años y diez meses por corrupción. Ocurrió gracias a un cuestionado fallo judicial, igual que en Ecuador.


Un tumulto de petistas fueron movilizados para recibirlo fuera de la cárcel y reivindicar la figura de Lula. Al tiempo, en medios de comunicación afines y redes sociales se trató de posicionar la idea de que su libertad era la prueba madre de su inocencia y de que fue un perseguido político.


Con la salida de Glas, luego de casi cuatro años de estar preso, hubo un ‘remake’ criollo. Los simpatizantes del correísmo lo abordaron cuando se dirigía vía terrestre de la ciudad de Quito a Guayaquil.


En la vía Alóag - Santo Domingo improvisaron una concentración donde hubo discursos edulcorados, ovaciones y hasta pedidos de que sea el próximo candidato a la Presidencia por el correísmo.


Para el autodenominado Socialismo del Siglo XXI, la salida de Lula fue un subidón, pues permitió reagrupar a sus fuerzas. Él ha sido un figura populista relevante, que levanta pasiones, carismático, con carácter y un buen comunicador. Es decir, todo lo contrario a Jorge Glas.


Su presencia en la precampaña electoral pasará como un elemento decorativo más. No así para el oficialismo, que será el más golpeado con la liberación, pues la opinión pública ha direccionado la conversación en torno a la tesis de que hubo un supuesto pacto político.

Portada de Diario Expreso del 11 de abril de 2022.


Gobernabilidad para el Presidente Guillermo Lasso, desbloqueo en la Asamblea Nacional y relativa paz en las cárceles del país, a cambio de que Glas pueda caminar sin preocupaciones por el país, al igual que los amnistiados Paola Pabón y Virgilio Hernandez.


El responsable político de este capítulo seguramente confía en que los efectos de ese ‘pacto’ se diluyan en un par de semanas considerando la memoria fugaz de la ciudadanía y el feriado de Semana Santa que se avecina. Sin embargo, hay acciones políticas que no prescriben.


Uno de los determinantes que llevó al Gobierno actual al poder fue que se erigió como una alternativa al populismo del siglo XXI, representado en el morenísmo y el correísmo.


Si se permite que la tesis del pacto encarne, el capital político duro del Régimen se minará y, para las próximas elecciones o consulta popular, llegará aún más debilitado. De concretarse ese escenario, la liberación de Glas será la menor de las preocupaciones para el país.


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