Llori se volvió una copia a escala de Correa

Cuando la actual presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador, Guadalupe Llori, fue elegida para presidir el poder legislativo (mayo de 2021), los elogios colmaron las redes sociales.


Primero, por su condición de mujer amazónica. Luego, porque representaba al movimiento indígena, que históricamente ha sido relegado de los espacios de poder reales. Pero sobre todo, por lo que ella representaba.


Capturas de pantalla de las cuentas de Twitter recuperadas el 20 de mayo de 2022


Llori fue una perseguida más del correísmo. En 2007, el Gobierno del expresidente Rafael Correa la señaló por sabotaje y terrorismo. Fue encarcelada y se volvió un símbolo de la resistencia.


La exprefecta de Orellana fue una dura crítica del autoritarismo, la violación de los derechos y libertades, los excesos del poder y la judicialización y persecución de quienes pensaban diferente.


Paradójicamente, a un año de su posesión; y en la víspera del tradicional Informe a la Nación de cada 24 de Mayo, se ha convertido en una copia a escala de lo que siempre dijo combatir. Ya lo advirtió Friedrich Nietzsch, en 'Más allá del Bien y el Mal': “Quien con monstruos lucha cuide de no convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, también éste mira dentro de ti”.


Llori ordenó el cierre del Palacio Legislativo para evitar que se reúna -este 20 de mayo de 2022- la comisión multipartidista que investiga si incumplió sus funciones y si cabe su salida de la Presidencia.


Antes, Llori usó al coordinador jurídico de la institución como abogado personal. A través de él interpuso varios recursos judiciales e incluso amenazó a sus compañeros del Consejo de Administración Legislativa (CAL) con destituirlos si no acuden a sus convocatorias.


Denunció también a 93 legisladores que participaron en el Pleno donde se decidió la conformación de la comisión para investigarla y la Fiscalía notificó sobre el inicio del proceso penal a cada asambleísta.


Al igual que Correa -con las distancias del caso- ha tratado de imponer su voluntad por la fuerza, se ha aferrado al poder, ha influído en el sistema de justicia para su beneficio y ha perseguido a sus detractores, incluso de su misma bancada legislativa.


Por desgracia, es solo un ejemplo más de lo que ocurre cuando alguien no está preparado para un cargo, se rodea de gente con poco conocimiento y experiencia, prioriza una agenda personal y se embriaga fácilmente con el poder.


Ojalá su reemplazo tenga la entereza para no caer en el mismo abismo.

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