top of page

¿Matar terroristas?

La rabia, la impotencia, la indignación, el miedo y hasta la sed de venganza se han convertido en poderosos movilizadores de pensamientos que nos invitan a creer que está bien, que es correcto y hasta que se justifica anhelar la muerte de los narcos criminales o, al menos, su profuso sufrimiento.

 

Más aún, en estos momentos sombríos del país en que la violencia no discrimina y puede abordar a cualquier persona en el más impredecible momento o incluso en aquellos sitios que se asumían impensables.

 

Esas ideas no se expresan abiertamente en el mundo offline. Ahí, para mucha gente, el ‘qué dirán’ aún le puede más a la conciencia o el sentido común. Sin embargo, y paradójicamente, sí se expresan abiertamente en las plataformas digitales -como si éstas no fueran verdaderas plazas públicas con mucho mayor alcance-

 

Esta semana, para muestra, estalló una conversación en la esfera digital que abrió la puerta a la confrontación entre los Derechos Humanos y esos pensamientos draconianos.

 

Una publicación en la red social TikTok fue el detonante. En el video se ve a militares ecuatorianos, en medio de operativos antiterroristas, agradeciendo el regalo hecho por un ciudadano. Se trataba de palmeras (tablas con mango) que les fueron entregadas para infringir castigos corporales a los detenidos en la guerra que se lidia entre el estado ecuatoriano y las estructuras terroristas.




 

La cuenta @elfreth difundió el video el 15 de enero de 2024 y en apenas tres días consiguió 1.5 millones de visualizaciones. Casi 5.000 compartidos y cerca de 3.000 comentarios que, en su mayoría, no invocaron la paz.

 

A esa tabla le faltó una “punta enrollada con alambres de púas”, escribió   @Borreguin86. “Sería bueno ponerle unas tachuelas o tapillas en la punta”, agregó la usuaria @amor02519 en Tiktok. Mientras que @elyhernandez2419 recomendó “darles (palo) en nombre de todo el país”. Incluso, se usaron términos como matar, ajusticiar y hasta desaparecer.

 

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos había hecho un llamado al Ecuador para que la respuesta a la inseguridad sea “proporcionada y limitada”.

 

Analistas, periodistas, actores políticos y la propia ciudadanía que cree en ‘la mano dura’ lo leyó como si se tratara de una defensa abierta al crimen organizado. En realidad, este tipo de pronunciamientos son una alerta en torno al riesgo que representa darle más poder y discrecionalidad a quienes son custodios de las armas del Estado.

 

En Colombia, ese fue el primer paso para crear incentivos a quienes mostraban más detenciones o ‘bajas’ de la narcoguerrilla. El resultado, miles de falsos positivos. Es decir, personas inocentes que fueron asesinadas para incrementar las cifras de ‘éxito’ de la guerra contra el narcotráfico.

 

En El Salvador, según Amnistía Internacional, miles de personas fueron procesadas de manera indiscriminada solo por tener tatuajes, vivir en zonas controladas por las pandillas o por que las fuerzas del orden lo consideraron conveniente, incluyendo opositores políticos y quienes también defendía la ‘mano dura’.

 

Los derechos humanos no apuntan a defender a los criminales. Por el contrario, previenen que, en tiempos violentos, el conflicto crezca de tal forma que se lleve consigo a víctimas inocentes.


Publicado originalmente en Notimercio, edición No. 17


172 visualizaciones0 comentarios

Comments


bottom of page