Quién gana con un acuerdo entre el oficialismo y la oposición

Actualizado: mar 12

Por: Andrés Jaramillo C.




¿El 2020 arranca con un acuerdo entre el oficialismo y las fuerzas que se dicen de oposición? Los últimos acontecimientos registrados en el Ecuador levantan -por decir lo menos- más de una sospecha.


El ánimo beligerante de los discursos políticos entre esos actores disminuye, las medidas económicas promovidas por el Gobierno pasaron sin mayores contratiempos, aunque sin dejar de guardar las formas; y las últimas decisiones judiciales (que se seguirá diciendo que son independientes) han sido favorables para alcanzar un ambiente de tregua.


Hay al menos dos factores que permiten entenderlo. Por un lado, la urgencia de resolver la crisis económica que complica, compromete y preocupa a todos, independientemente de la bandera política. Por otro, la necesidad de tener estabilidad para sobrellevar el año electoral.


Sobre todo luego de lo que ocurrió en el último paro de octubre que puso contra la pared al Gobierno del Ecuador. Lo último que quisiera cualquier Régimen es volver a un escenario de riesgo e inestabilidad política que tiene un efecto concreto en la economía, de por sí ya mermada.


Hay plena consciencia de que es necesario desactivar a cualquier grupo que pueda encender la mecha y encender protestas como las que se han visto en países de la región como Chile, Colombia y Bolivia.


Por eso, con el movimiento indígena, que ha demostrado ser un efectivo detonante, el Gobierno intenta llegar a las bases con ayuda y servicios para aliviar la dura situación que tienen, dada la inflexibilidad de la dirigencia.


La Revolución Ciudadana, que también ha demostrado ser pentolita, se lleva los laureles por tener a sus primeros dirigentes simbólicos en libertad, tras las últimas decisiones judiciales, y el resto de grupos han podido ser contenidos con diferentes espacios de poder. ¿A cambio de qué? Gobernabilidad.


Así, el actual Régimen podrá implementar las medidas duras que se requieren en el 2020 para revivir la economía y mejorar los indicadores económicos. Además, favorecerá el juego electoral, que estará marcado por un alto número participantes.


Todos ganan... pero veamos cuánto puede durar un acuerdo de ese estilo

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